Las pantallas forman parte del día a día de muchas familias. Tablets, móviles, televisores o videoconsolas están presentes en casa y, bien utilizados, también pueden ofrecer momentos de aprendizaje y entretenimiento.
Sin embargo, cuando los niños tienen entre 4 y 9 años, es normal que surja una duda frecuente en casa: ¿cuánto tiempo de pantallas es realmente adecuado?
No existe una única respuesta válida para todas las familias, pero sí algunas orientaciones que pueden ayudar a encontrar un equilibrio saludable.
Un tiempo limitado y con sentido
A estas edades, los expertos suelen recomendar entre una y dos horas al día como máximo de ocio con pantallas. Esto incluye televisión, videojuegos, tablet o móvil.
Más allá del número exacto, lo importante es que el uso de las pantallas no sustituya otras actividades esenciales como:
- El juego libre
- El tiempo al aire libre
- La lectura
- Las actividades creativas
- El descanso
Las pantallas pueden formar parte del día, pero no deberían ocupar todo el tiempo libre.
No todas las pantallas son iguales
También es importante distinguir entre consumir contenido de forma pasiva y utilizar la tecnología de forma más activa.
Por ejemplo, ver dibujos animados durante horas no es lo mismo que usar una aplicación educativa o un videojuego que requiere pensar, resolver retos o crear algo.
Aún así, incluso las actividades digitales más educativas necesitan límites y equilibrio con otras experiencias.
Mejor acompañados que solos
Entre los 4 y los 9 años, la presencia de un adulto sigue siendo clave.
Cuando vemos un contenido con ellos o hablamos sobre lo que están jugando, ocurren varias cosas positivas:
- Entienden mejor lo que ven.
- Desarrollan pensamiento crítico.
- Aprenden a usar la tecnología de forma responsable.
Además, compartir ese momento convierte la pantalla en una actividad más familiar.
Establecer rutinas claras
Para evitar discusiones o negociaciones constantes, puede ser útil definir algunas normas en casa como por ejemplo:
- Elegir un momento concreto del día para usar pantallas.
- Evitar su uso antes de dormir.
- No utilizarlas durante las comidas.
- Dejar fuera de la habitación los dispositivos por la noche.
Cuando las reglas son claras, los niños las aceptan con más facilidad.
La clave está en el equilibrio
Las pantallas no son el enemigo. De hecho, forman parte del mundo en el que crecerán nuestros hijos. Lo importante es enseñarles a utilizarlas con equilibrio.
Si en su día a día también hay tiempo para jugar, moverse, imaginar, leer y compartir momentos en familia, el uso de pantallas puede integrarse de forma saludable en su rutina.
Al final, más que contar minutos, se trata de ayudarles a construir una relación sana con la tecnología desde pequeños.