En algún momento entre los 4 y los 9 años llega esa pregunta: ¿puedo tener un videojuego? Y, con ella, una decisión importante para muchas familias: cuál elegir, cuándo es el momento adecuado y, sobre todo, cómo acompañarles para que esa primera experiencia con el ocio digital sea sana.
El videojuego no tiene por qué ser un problema. De hecho, bien elegido y bien acompañado, puede ser una herramienta excelente para que tu hijo desarrolle paciencia, atención, capacidad de resolución y un primer sentido del logro.
La clave está en cómo se entra. Y de eso te queremos hablar.
Antes del juego, una pregunta
Antes de comprar nada, conviene plantearse para qué quiere jugar tu hijo. No siempre es por interés propio. A veces es porque sus amigos lo hacen, porque lo ha visto en YouTube o porque hay un hermano mayor en casa.
Esa información es útil. Si el motivo es social («juegan todos en clase»), el juego deberá permitirle compartir. Si es curiosidad por explorar un mundo, mejor un juego de aventuras tranquilo. Si es por imitación de un hermano, hay que asegurarse de que el contenido sea adecuado para su edad real, no la del hermano.
Cómo elegir un buen primer videojuego
No hace falta ser experto. Con tres criterios básicos casi siempre se acierta:
- Edad recomendada (PEGI). Todos los juegos tienen un sello visible con la edad mínima. Para un primer videojuego, lo más sensato es elegir un PEGI 3 o PEGI 7.
- Tipo de juego. Para empezar, funcionan muy bien los juegos de plataformas, los puzles, los de construcción y los de aventura suave. Mejor evitar los competitivos online y cualquiera con violencia, aunque sea de dibujos.
- Conviene un juego con partidas cortas o que se pueda pausar en cualquier momento. A esta edad, las sesiones deben ser breves y poder cortarse sin frustración.
Algunas opciones clásicas que cumplen los tres criterios son los juegos de plataforma con personajes amables, los de cocinar o cuidar de mascotas virtuales, y los puzles visuales.
Establece las reglas antes de empezar
Las normas son mucho más fáciles de aceptar cuando se acuerdan antes que cuando se imponen después. Antes de la primera partida, conviene dejar claro:
- Cuánto tiempo se puede jugar cada día.
- En qué momento del día (mejor no antes de dormir).
- Qué pasa cuando llega el final del rato: cómo se cierra, sin discusión.
- Que las pantallas se quedan en zonas comunes de la casa, no en su habitación.
Lo que se pacta tranquilamente al principio se cumple sin problema. Lo que se intenta imponer cuando ya están jugando, no.
Acompañar las primeras partidas
Las primeras veces, siéntate con él. No para vigilar, sino para participar. Pregúntale qué está haciendo, qué le gusta, qué le cuesta.
Acompañar las primeras partidas tiene un valor que no se suele apreciar:
- Conoces realmente el juego al que está jugando.
- Detectar si algún contenido no era el esperado.
- Conviertes el videojuego en un momento compartido y no en una actividad aislada.
- Le enseñas a hablar de lo que juega, igual que habla de lo que lee o de lo que ve.
Y, sobre todo, le mandas un mensaje importante: jugar a videojuegos es algo normal, sano y que se hace en familia.
Atento a las señales de exceso
El videojuego deja de ser sano cuando empieza a desplazar otras cosas. Es buena señal cuando tu hijo termina su rato y pasa con naturalidad a otra actividad. Hay que prestar atención si aparece alguna de estas situaciones:
- Se enfada mucho cuando hay que dejar de jugar.
- Prefiere el juego a ver a sus amigos o a salir.
- Habla solo del juego durante días.
- Le cuesta dormir o comer pensando en él.
No son alarmas mayúsculas, pero sí señales para ajustar. A veces basta con cambiar de juego, otras con reducir el tiempo y, en ocasiones, con dejarlo apartado unas semanas.
Un buen comienzo abre el camino
El primer videojuego marca el tono de cómo se va a vivir esta parte del ocio durante muchos años. Si se entra con buena elección, normas claras y compañía adulta, lo más probable es que el videojuego ocupe en su vida el lugar que debe ocupar: uno más entre los muchos juegos posibles.
Y eso, a estas edades, es exactamente lo que queremos.