¿Qué son los intereses y cómo afectan al dinero?

«Pero, si guardo el dinero en el banco, ¿gana dinero solo?» La pregunta puede sonar ingenua, pero es probablemente una de las más importantes que un adolescente puede llegar a hacerse. Detrás de ella se esconde un concepto que cambia, literalmente, la forma de pensar el dinero: los intereses.

A los 10, 12 o 14 años, tu hijo empieza a oír hablar de intereses por todas partes. En la tele, en algún videojuego de gestión, en alguna conversación de adultos. Y la mayoría de las veces, no acaba de entender muy bien qué son. Es un buen momento para sentaros un rato y aclararlo.

Porque entender los intereses, aunque sea de forma sencilla, le va a marcar para toda la vida.

El interés: dinero que paga el tiempo

La forma más fácil de explicar el interés a esta edad es esta: el interés es el precio que se paga por usar el dinero de otra persona durante un tiempo.

Cuando alguien deja su dinero en el banco, en realidad le está prestando el dinero al banco. Y el banco, a cambio de poder usarlo, paga al cliente un poco de dinero extra cada cierto tiempo. Ese pago se llama interés.

Y al revés: cuando alguien pide dinero prestado al banco, es el cliente el que tiene que devolver lo que pidió y, además, pagar un poco más por haberlo usado durante un tiempo. Eso también se llama interés.

Esa sola idea, bien entendida, ya cambia mucho cosas. Porque deja claro que el dinero no es solo una cantidad: el dinero también tiene un valor en el tiempo.

Un ejemplo con sus números

La teoría se entiende mucho mejor con un ejemplo concreto. Imagina que tu hijo guarda 100 € en una libreta que ofrece un interés del 2% al año.

  • Al cabo de un año, en la libreta no habrá 100 €, habrá 102 €.
  • Si los deja un año más, no se sumarán otros 2 €. Se sumarán algo más, porque ahora el 2% se calcula sobre 102 € y no sobre 100 €.
  • Después de diez años sin tocarlo, habrá alrededor de 122 €, no 120 € como podría parecer a primera vista.

Ese pequeño extra, que aparentemente parece poco, esconde uno de los conceptos más interesantes de las finanzas: el interés compuesto. Es decir, los intereses que ganan más intereses.

El poder del tiempo

Si quieres dejarle a tu hijo una idea para toda la vida, esta es probablemente la mejor: en el mundo del dinero, el tiempo trabaja a favor de quien empieza pronto.

Dos personas que ahorran la misma cantidad cada mes, pero una empieza a los 20 años y otra a los 35, no llegarán a la jubilación con un dinero parecido. Llegarán con cantidades muy distintas, simplemente por haber dado al interés compuesto más años para hacer su trabajo.

Aunque tu hijo esté lejos de pensar en la jubilación, comprender esto a esta edad le coloca una idea muy poderosa en la cabeza: empezar antes vale más que empezar con más.

El otro lado: los intereses que se pagan

Igual de importante es que entienda la otra cara de los intereses. Cuando alguien pide dinero prestado (un préstamo, una tarjeta de crédito con aplazamiento, una compra a plazos), no devuelve solo el dinero recibido. Devuelve también intereses.

Algunos puntos importantes que conviene comentar:

  1. Comprar a plazos casi siempre cuesta más que comprar al contado.
  2. Las tarjetas de crédito, si no se pagan cada mes, suelen aplicar intereses muy altos.
  3. Pedir dinero prestado tiene sentido en algunos casos, pero siempre cuesta más que pagarlo de golpe.
  4. Cuanto más tiempo se tarda en devolver, más intereses se acaban pagando.

Saber esto a los 13 o 14 años evita muchos disgustos a los 20 o 25.

Conceptos clave que conviene que reconozca

Sin entrar en clase de economía, hay algunas palabras que tu hijo va a oír y conviene que sepa distinguir:

  • Tipo de interés: el porcentaje que se aplica.
  • Interés simple: el que se calcula siempre sobre la cantidad inicial.
  • Interés compuesto: el que se calcula también sobre los intereses anteriores.
  • Plazo: el tiempo durante el que se aplica el interés.

No hace falta que se aprenda definiciones. Lo importante es que, cuando aparezcan esas palabras, no sean ruido. Que tenga una idea, aunque sea aproximada, de qué significan.

Una idea sencilla con un efecto enorme

Los intereses no son un tema fácil para un adolescente o un preadolescente. Pero entender que el dinero puede crecer si se deja quieto, y que también puede costar más si se pide prestado, es una de esas ideas que, una vez encajan, no se olvidan.

Si a esta edad tu hijo asume que ahorrar pronto le da una ventaja, y que pedir dinero prestado siempre tiene un coste, ya tendrá una de las bases más sólidas de cualquier educación financiera. Y, sobre todo, tendrá criterio para tomar mejores decisiones cuando empiece a manejar cantidades mayores.

Que, en el fondo, es de lo que se trata.